La Asociación Casa de Estudio Yiarel

Fue fundada con el fin de aportar a la sociedad un conocimiento que permita el crecimiento y desarrollo social dentro de los parámetros de justicia social o igualdad de oportunidades. Por lo cual se trata de generar el compromiso social hacia la educación, básicamente en los más chicos y los más alejados de las oportunidades que ofrece una ciudad.
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Por esta razón no se piden donaciones de dinero, sino que buscamos recaudarlo por medio del intercambio de conocimiento, mediante las clases que ofrece nuestra escuela de Kabbalah. Permitiendo la existencia de una casa de estudio dentro de la Asociación para formar un circuito que beneficie a los más débiles.
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De esta forma la ayuda que podemos aportar no depende de la caridad de la gente, sino de como podamos poner en marcha este sistema. Si logramos moverlo, nos permitirá poder aportar una ayuda constante. El fin es reeducar a la sociedad, ya que es el principal educador de los más pequeños.
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La ausencia de esta consciencia hace que los fondos de todo gobierno nunca sean suficientes para abastecer carencias, que crecen aceleradamente.
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Nuestra gran lucha se debe a que comprendemos el problema social, no se debe sólo a un problema económico, sino a un problema de consciencia.
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Esta consciencia es lo que permite al ciclo de educación poder avanzar y crecer en lugar de detenerse o declinar.
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Sabemos que el camino es largo y no tiene fin, con esto creemos aclarar que no vamos detrás del éxito, sino sólo en búsqueda de la trascendencia.
 

Casa de Estudio Yiarel es una Asociación sin fines de lucro que fue creada el 26/11/2003, e inscripta en el Registro de Personas Jurídicas de la Dirección General de Registro de Asociaciones Civiles y Fundaciones del MEC  con el N° de registro 9786, con el fin de ayudar a Escuelas Rurales y Merenderos.

 

La filosofía de la Asociación es mejorar la calidad y las condiciones de vida de los niños que se forman en estos contextos de carácter critico, por lo que no solamente nos preocupa el nivel educativo al que tengan acceso sino también las condiciones locativas en que se desarrollan los cursos y las condiciones físicas y psíquicas en las que los  niños se encuentran. 

 

Comprendemos que la educación no sólo consiste en ir a la escuela, sino también en la capacidad de disfrute que les genere hacerlo. Por eso nos esforzamos en que forjen un sentimiento de pertenencia a su escuela y a su lugar de formación. Tratamos desde nuestro lugar de que disfruten su niñez y que puedan desarrollarse plenamente.

 

Actualmente asistimos en forma regular a 50 Escuelas Rurales:

  • de Artigas: Escuela Rural Nº 7 Patitas; Escuela Rural Nº 15 Tomás Gomensoro; Escuela Rural Nº 16 Colonia Rivera; Escuela Rural Nº 22 Puntas de Tamandúa; Escuela Rural Nº 26 Cerro Amarillo; Escuela Rural Nº 34 Tamanduá; Escuela Rural Nº41 Ejidos de Bella Unión; Escuela Rural Nº 45 Topador; Escuela Rural Nº 49 Dionisio Diaz; Escuela Rural Nº 67 Estiba y Escuela Rural Nº 74 Cerrito
  • de Durazno: Escuela rural Nº 36 Paraje Tejera; Escuela Rural Nº 44 Sarandí de la China; Escuela Rural Nº 67 Caballero y Escuela Rural Nº 73 Estación Parisch;  
  • de Lavalleja: Escuela Rural Nº 19 Paraje Arequita; Escuela Rural Nº 48 Casupá; Escuela Rural Nº 66 Punta de los chanchos y Escuela Rural Nº 73 Paraje el soldado.
  • de Paysandú: Escuela Rural Nº 90 Sauce del Queguay arriba.
  • de Río Negro: Escuela Rural Nº 30 Puntas de Rolón y Escuela Rural Nº 33 Puntas de Averías.
  • de Rocha: Escuela Rural Nº 57 Castillos. 
  • de Soriano: Escuela Rural Nº 8 Juan Torreglosa; Escuela Rural Nº 17 Parada Suárez; Escuela Rural Nº 22 Cuchilla del perdido; Escuela Rural Nº 25 Ejido de Mercedes; Escuela Rural Nº 34 Paraje San Martín; Escuela Rural Nº 35 Cerro Alegre; Escuela Rural Nº 50  Parada Garula; Escuela Rural Nº 105 Cololó; Escuela Rural Nº 94 Paraje Coquimbo; Escuela Rural Nº 96 Paraje Pedro chico y Escuela Rural Nº 103 Colonia Manuel Victoria.
  • de San José: Escuela Rural Nº 15 Sauce; Escuela Rural Nº 58 Capurro y Escuela Rural N° 44 Valdez Chico.
  • de Treinta y Tres: Escuela Rural Nº 58 Cipa-Cebollatí.
  • de Tacuarembó: Escuela Rural Nº24 Cañada del Estado; Escuela Rural Nº 25 Quiebra yugos; Escuela Rural Nº 31 Cerro de Batoví; Escuela Rural Nº 33 Rincón de la laguna; Escuela Rural Nº 45 Chamberlain; Escuela Rural Nº 49 Pago lindo; Escuela Rural Nº 75 Paso Minuano; Escuela Rural Nº 89 Los Vázquez; Escuela Rural Nº 105 Barra de Caraguatá; Escuela Rural Nº 114 Cerro Pereira Caraguatá; Escuela Rural Nº 126 Pueblo Clavijo y Escuela Rural Nº 128 Las Pajas.  

 

Las 50 escuelas rurales nuclean alrededor de 737 niños. Siendo una población variable de acuerdo a la labor de sus padres.

También asistimos a otras Escuelas Rurales en forma esporádica. 

Además  colaboramos en Montevideo con 281 niños que concurren a diversos centros: Escuela N° 279 Especial para Discapacitados Visuales; Jardín de Infantes N° 215 Gabriela Mistral; Centro Diurno Yumalay (ex García de Zúñiga). 

La bondad hacia el prójimo y la unión de sus habitantes es el único camino que conduce a la grandeza de los pueblos

 

¿POR QUÉ ESCUELAS RURALES?

 

Desde el comienzo, Casa de Estudio Yiarel ha centrado su atención en las Escuelas Rurales de este país, porque el fin que perseguimos como asociación es construir  equilibrio y armonía, logrando que todos cuenten con las mismas oportunidades para su desarrollo personal.

Si bien las necesidades a nivel educativo son grandes y no solamente tienen lugar en el sector rural, a lo largo de estos años hemos aprendido la importancia que tiene la escuela como institución en la vida de estos niños, y eso es lo que nos moviliza cada día a construir un lugar mejor para que ellos puedan desarrollarse.

Muchas veces por desconocimiento, quizás por las distancias, la realidad de los niños de las Escuelas Rurales no es conocida por los que vivimos en las ciudades, pero es realmente conmovedor lo que ellos hacen cada día para ser mejores personas. 

La escuela, además de ser el lugar donde ellos acceden a una educación formal, es el único espacio en donde ellos se interrelacionan con otros niños. Es por esto, que muchos de ellos están dispuestos a recorrer hasta 40 km a caballo, caminando o en bicicleta, cruzar arroyos y atravesar campos, sin importar si llueve o hay sol. 

Los maestros, por lo general, atraviesan las mismas dificultades que ellos para llegar hasta las escuelas, pero su compromiso ante la educación de estos niños es lo que los hace seguir adelante y para nosotros, ese esfuerzo, merece ser recompensado. Sobretodo si lo hacen solamente por 7 niños, como es el caso de muchas de las Escuelas Rurales de Uruguay. 

Sabemos que los campos de nuestro país están prácticamente despoblados y reconocemos también lo importante que es la actividad que realizan las personas que allí habitan para que la economía funcione. La mayoría de los padres de estos niños son peones de campo y trabajan incansablemente. Nuestro deseo es de alguna manera ayudarlos a que sus niños tengan una buena educación, disfruten su niñez y tengan lo mejor, para de alguna manera premiar el esfuerzo que realizan. 

Por todo esto y mucho más es que nos hemos propuesto construir mejores escuelas, estando en contacto casi permanente con los maestros y atendiendo las necesidades que ellos plantean, para ver si juntos podemos solventarlas. 

El trabajo es arduo. En el Uruguay hay alrededor de 1100 Escuelas Rurales y debido a nuestra estructura, sólo podemos abastecer hasta ahora una pequeña porción. De todas formas, la esperanza que nos transmiten estos niños hace que busquemos constantemente formas para ayudarlos. Sabemos que ellos lo valoran, y que el día de mañana querrán hacerlo por sus semejantes. 

Esta es una pequeña muestra de los valores que guardan sus corazones: 

(Extraído del concurso por la Paz del 2010)

 

 

“Si alguien que no tiene paz y vos tenés, 

hacé a esa persona feliz, 

que algún día van a tener las dos paz.”

 

(Escuela 45 – Topador . Artigas)

 

“A mi me gusta la tarde, porque hago los deberes y salgo para el campo a mirar los corderos, las ovejas, los caballos y las vacas. 

Eso es paz para mí. También la Escuela. 

Mi abuelo y mi abuela me cuentan historias antiguas.”

 

(Escuela 45 – Topador. Artigas) 

 

 

“Si hay paz, todos podemos lograr cosas juntos.

Es saber que podemos salir adelante cuando tenemos un problema.”

(Escuela 44 – Valdez Chico. San José) 

 

Todos deberíamos proteger los derechos de los niños, ya que de ellos brotarán los frutos del futuro. 

 

Amemos nuestra tierra. Cuidemos a las personitas que transitan por su suelo.